En estos meses nuestros pies se merecen un cuidado especial porque el calor y la deshidratación les afectan negativamente. Además, en esta época solemos frecuentar piscinas en las que pasamos con los pies mojados largas horas, lo que puede favorecer la aparición de hongos en las uñas o en la piel de los pies

Las durezas, la sequedad, las uñas frágiles, las grietas, los hongos y los callos son algunos de los problemas de los que nos hacemos más conscientes en esta época del año y para los cuales hay soluciones fáciles y asequibles. Además, mimar y cuidar los pies los pies con frecuencia nos aporta una sensación de relax y confort inmediato.

En los meses más calurosos los pies se deshidratan y es común que se descamen y se resequen. Para evitar que lleguemos a este punto es fundamental utilizar una crema hidratante con urea, un exfoliante suave de la piel que va a eliminar las durezas, hidratar la piel y mantenerla elástica. Además, también podemos combinarla con la utilización de algún aceite esencial para prevenir la aparición de hongos o relajar y refrescar los pies cansados. Los aceites esenciales de árbol de té o de menta tienen acciones fungicidas, antisépticas y tonificantes de los pies. Se pueden añadir unas gotas a la crema hidratante habitual para conseguir un tratamiento más completo. No olvidemos aplicar algún aceite nutritivo en las uñas de los pies como por ejemplo Solar Oil de CND.

Otra opción sería utilizar de vez en cuando algún calcetín mascarilla que realice un tratamiento intensivo cada 15 días como por ejemplo el calcetín Foot and Callus Peel de Beauty Pro con alfahidroxiácidos extraídos de frutas y plantas que eliminan las durezas y refrescan los pies mejorando su microcirculación.

Si los pies ya tienen callos o durezas más profundas o grietas es recomendable que los trate un profesional.