Conseguir un cabello liso, brillante y sin encrespamiento es el deseo de muchas mujeres con la melena difícil de manejar. Para ello, podemos utilizar planchas o secadores que lo moldeen cada vez que lo lavamos o aplicar un alisado que tiene una duración de entre 3 y 6 meses dependiendo del tipo de alisado que sea.

Para que el alisado dure el tiempo que promete es fundamental cuidar el cabello con los productos adecuados ya que si lo lavamos con champús comunes de gran consumo se arrastrarán en poco tiempo los componentes que permiten que el cabello permanezca liso y sin encrespamiento.

Entonces, ¿qué champú debo utilizar en un cabello con un alisado?, ¿un champú sin sulfatos? o ¿un champú sin sales? No debemos confundir estos dos componentes habituales de los champús ya que cumplen funciones muy diferentes.

Los sulfatos son los tensioactivos o, dicho de otro modo, son el “detergente” que crea la espuma e higieniza el cabello. En cabellos muy finos y secos pueden llegar a resecarlo aún más.

Por otro lado, la sal (cloruro de sodio) se añade a los champús simplemente para darles consistencia, viscosidad y para que no queden tan líquidos. No aportan ningún beneficio al cabello más allá de darle algo más de volumen a la raíz.

Si te has realizado un alisado brasileño o alisado con keratina es imprescindible que el champú de mantenimiento que utilices posteriormente sea sin sales ya que este componente es el principal responsable de arrastrar el tratamiento. Los sulfatos, al ser detergentes algo agresivos, contribuyen, en menor medida, a arrastrar pigmentos en el cabello coloreado o a arrastrar tratamientos. Por lo que es recomendable evitarlos si se quiere mantener la coloración o el tratamiento el mayor tiempo posible.

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